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Jeshua habla sobre:julio/agosto 2012

la experiencia fuera del cuerpo

Bienamados:

Hemos hablado ya varias veces sobre el holograma al que llamáis vuestra realidad. Os puse el ejemplo de una escena de una de vuestras películas de ciencia-ficción La Guerra de las Galaxias, en ella  se veía a unos actores que luchaban con sus espadas mientras eran contemplados por otros que  no estaban físicamente presentes ante los espadachines.

Esto es muy parecido a lo que estáis haciendo ahora en lo que llamáis vuestra realidad. Lo que estáis viviendo durante esta encarnación es real – con “r” minúscula – muy real. Si uno va y se choca con un árbol, si uno permite que su vehículo se choque contra algo, lo sabéis muy bien, sentís el impacto, pero es una ilusión. En cualquier caso sigue siendo real – con “r” minúscula – es un holograma.

A medida que os permitís elevaros y convertiros en el Testigo,  del que también hemos hablado previamente, que observa cómo uno está  viviendo su vida, cómo otros están interactuando con él y el modo como las diferentes actividades, emociones e interacciones se mezclan de forma más o menos armoniosa con la de los demás. El Testigo contempla las emociones y sus colores como si fuera un holograma que tuviera en frente.

 Os hemos sugerido de todo corazón que toméis una respiración profunda varias veces durante el día, y os permitáis ascender al lugar del Testigo que simplemente observa lo que  estás haciendo, lo que estás pensando, lo que los otros que están manteniendo una conversación contigo están pensando, cómo se están sintiendo.

Será más instructivo para ti, y un poco más divertido porque, quizás te des cuenta de que,  por ejemplo, estás hablando de algo que para ti es muy importante, y estás intentando explicárselo a otros, y estos otros puede que ni te estén escuchando, puede que simplemente estén ensayando lo que te van a decir cuando tú pares de hablar para tomar una respiración.

No te conviene que tomes tu holograma o a ti mismo con demasiada seriedad, en otras palabras, permítete ser el Testigo que contempla la interacción en el holograma, el modo en que  la interacción ocurre y tómatelo con sentido del humor.

Sé que a veces te sientes muy emocional a cerca de lo que está sucediendo y caes en viejos esquemas de pensamiento, asumes el papel de juez y emites juicios, al menos hasta que te pillas y te dices “ok, me he vuelto adjudicar el papel de juez, estoy juzgando, y realmente no conozco el holograma al completo. La verdad es que no sé qué es lo que le está pasando a la otra persona, así que realmente no puedo juzgar, a menos que haya caminado en sus zapatos y entienda de dónde vienen”.

A medida que te permitas estar en el lugar del Testigo, verás cada vez más dentro de ti hasta llegar al punto en que te darás cuenta de que no hay nada fuera de ti. Todo lo que ves, procede de un lugar de resonancia dentro de ti mismo, ya sea como tú lo entiendes en esta vida o como lo hacías en vidas previas. Esta resonancia también puede provenir de lecturas o películas que te hayan conmovido profundamente.

Cuando te metes de lleno en uno de estos dramas (lectura, película, etc.), es como si vivieras vidas enteras muy rápidamente, este es el motivo por el que habéis traído a vuestra encarnación estos dramas que podéis volver a ver una y otra vez como si estuvierais volviendo a contemplar vidas enteras. A veces, cuando estáis viendo uno de estos dramas, os sentís muy conmovidos, y decís “sé como eso se siente, ¿cómo podrán salir de esa situación tan difícil?”.

Y quizás estás sentado en el borde de la silla, y puede que tomes una respiración profunda y digas “sé que van a poder superar todo eso, van a salir adelante.” Y sí, lo sabes. Así que cuando veas alguna película que te conmueva, permítete reconocer que tú ya has vivido esos papeles, tú ya has pasado por situaciones a veces terroríficas, de las que has salido feliz y te ha encantado dejar atrás.

Pero todo eso está dentro de ti. No hay nada fuera de ti. Las buenas noticias sobre todo esto es que la amplitud de lo que eres, y lo que puedes imaginar que ocurre dentro de ti (si lo puedes imaginar, es porque tú ya lo has vivido) es que cuando tú veas situaciones que te sobrecojan, ya sea en una película, en algún libro o incluso en el drama que está viviendo alguien cercano, puedes elegir tomar una respiración profunda, ir al lugar del Testigo, y contemplarlo como si estuvieras viendo un holograma justo en frente de ti, y observar el lugar que ocupas en ese holograma. Mira cómo estás afectando al intercambio que está teniendo lugar. Incluso, a medida que las emociones se te activan, tú estás en esos momentos viviendo en aquel drama. Puede que estés diciendo: “bien, pero si es sólo la pantalla de un cine y yo sólo soy un espectador”, ¿pero de dónde viene toda esa emoción?, incluso ¿de dónde viene esa historia?

“Uhm..., pues bien del  que escribió el guión, alguien que ni siquiera conozco, el nombre saldrá luego al final de la película”. Sí y no, tú compartes la autoría con ellos, porque si no lo estuvieras viendo no estaría sucediendo.

Todo está dentro de ti, por eso hemos hablado otras veces de que expandáis vuestro holograma, ampliéis lo que creéis que es vuestra realidad, mirándolo como un holograma en frente de vosotros y que sepáis que existe mucho más, llevando el holograma tan atrás y tan lejos como podáis imaginar, de regreso al Big Bang e incluso antes de eso.

Jugad con ideas excitantes. “¿Cómo se sentiría  uno si fuera capaz de cambiar el mundo? ¿por dónde empezaría? ¿cómo lo haría? Bien, tendría que reunirse con un grupo de amigos y probablemente con algunas personas que tuvieran muchas monedas de oro y así poder hacer algunos cambios”.

Pero si todo existe dentro de ti, realmente no necesitas a nadie más. “Ah, sí, pero yo sólo no puedo, se suponía que yo tendría que ir a hablar con el Faraón, que yo no sabría qué es lo que tendría que decir.” Pero la zarza ardiente dijo “ve y habla con el Faraón.” “Ok.” “Y se te dirá lo que tienes que decir.”

Se te dirá el siguiente paso, sobre cualquier cosa en la que pienses o cualquier sueño que quieras que se haga realidad, una vez que tú hayas tomado el primer paso. Tiene que ser posible ya que eres la extensión del Principio creativo, y estás creando tu holograma, tu realidad, a medida que va ocurriendo – con “r” minúscula –.

Es tu Realidad – con “R” mayúscula – la que te permite – lo hemos hablado muchas veces – pensar que no tienes poder; eso, “Bien, puedo hacer pequeñas obras de caridad, por ejemplo, si alguien está sufriendo puedo decirle alguna palabra animadora, pero no puedo realmente cambiar el mundo.”

Sí, tú puedes. Tú puedes cambiar tu mundo. Así de poderoso eres. Estás construyendo tu mundo a cada momento, a medida que cambias tu mundo, puedes encontrar que tu holograma se ha expandido hasta incluir a otros, ahora bien, no hay otros. Sólo existe Uno. Pero has creado una realidad que cree en la separación, que cree en cuerpos, y en la dualidad y en los diferentes grados entre cosas buenas y no tan buenas. Pero si tú has hecho eso – y te aseguro que lo has hecho – puedes cambiarlo.

¿Por qué no? Ya has hecho un milagro al proveerte a ti mismo con un cuerpo y decir que sólo se extiende hasta cierto punto incluso si dentro de esa extensión incluyes el aura, o si no lo incluyes sólo se extiende hasta el borde de tu piel. Esto sería un milagro en sí mismo, y lo haces momento a momento, de forma tal que parezca un continuo.

La experiencia fuera del cuerpo, es algo que puedes tener sin necesidad de que el cuerpo muera, vamos a hacer una meditación, permítete estar cómodo y relaja los ojos suavemente. Permítete respirar con facilidad y saber que tu cuerpo está cómodo y que no necesitas preocuparte por él, él mismo se va a cuidar.

Ahora, siéntete en el ojo de tu mente, observando tu cuerpo ahí abajo, ¿cómo se ve tu cuerpo sobre esa silla? ¿Se ve relajado? Si sientes que tienes que estirar un poco los dedos o moverte un poco, está bien. ¿Cómo se ve la parte alta de tu cabeza? ¿Cómo se ven los hombros? ¿Qué camiseta llevas puesta? ¿Cómo se ve?

¿Cuánta luz hay en la habitación? ¿Hay una luz que está creciendo? ¿Cómo se siente mirar hacia abajo y verte en la luz?

Hay alguien que te está llamando, alguien a quien tú amas muchísimo, y está justo ahí, junto a ti, por encima del cuerpo, mirando desde arriba tu cuerpo, como tú lo estás haciendo ahora, está a tu derecha, está dándote un codazo y sonriendo, y su amor te rodea. Su amor fluye hacia a ti y a través de ti, y hay una respuesta amorosa que fluye de ti hacia ellos. Hay un sentimiento de paz, un sentimiento de seguridad.

Pregúntales “¿qué me queréis decir? ¿Qué es lo más importante que yo tengo que saber ahora? He estado pensando acerca de…” Cualquier cosa sobre la que hayas estado pensando. “¿Qué me podéis decir sobre este tema? ¿Hay algo que yo necesite hacer? ¿Hay algo que yo necesite dejar ir? ¿Hay algo que ya esté en proceso?”

Te sientes en paz,  transportado fuera del cuerpo, por encima del cuerpo. Todavía estás conectado al cuerpo pero no eres el cuerpo. El ser que te ama, que está junto a ti, te está permitiendo ver que eres amor, y sientes tu amor expandiéndose.

Entonces, miras hacia arriba y ves que por encima del lugar donde estás te iluminan las estrellas. Ves los cielos con las lucecitas brillantes de estrellas. Hay una que va muy rápido, y tú la conoces, porque ha vivido con tus hermanos y hermanas, a quienes tú has conocido. Y el ser amado que tienes al lado asiente “sí, aquellos son seres a los que tú has conocido y volverás a encontrarte con ellos de nuevo.” Las estrellas son tus amigos, y tus amigos están en las estrellas.

Todo está en ti. Permítete sentirte expansivo, seguro, flotando, libre, vivo, sin tener que preocuparte de nada. Y el ser amado que está junto a ti te susurra un mensaje exclusivamente para ti. Hay un sentimiento de paz y calma que sabes que siempre sentirás y que te llevas contigo.

Y entonces cuando se termine el mensaje, el ser amado te susurra que es el momento de regresar volviéndote a enfocar en el cuerpo.  Te dice que ellos siempre estarán a tu lado, accesibles para ti.

Así que tomando una respiración profunda, permítete enfocar tu atención de regreso al cuerpo, una vez más, sentado sobre la silla. Y cuando te resulte cómodo, abre los ojos, y mira a tu alrededor.

Puedes ir a ese lugar siempre que quieras, todo lo que requiere es que tomes una respiración profunda y te liberes del fuerte enganche que tienes con el cuerpo, y de la identificación con él. El cuerpo siempre te servirá, siempre será tu sirviente, pero cada vez más, a medida que expandas tu entendimiento de la realidad, te vas a encontrar a ti mismo por encima del cuerpo, contemplando todo desde el lugar del Testigo, encontrando tus respuestas en el espacio que no está apegado al cuerpo, en la divinidad que es la Realidad – con “R” mayúscula – de ti.

Ese conocimiento, es al que te he estado guiando durante todos estos meses y años, en los que hemos hablado sobre varios aspectos del ser. Los últimos meses, hemos hablado de la realidad – con “r” minúscula – y del holograma, y te has preguntado “¿porqué sigue hablando del holograma? Es una gran idea, pero no puedo verlo suceder en mi vida, no sé  el porqué sigue insistiendo con la idea del  holograma.”

Sigo hablando del holograma, porque es la verdad de lo que estás viviendo y, si es un holograma que estás creando justo en frente de ti y a tu alrededor, puedes cambiarlo. Este es mi evangelio, estas son mis buenas nuevas para ti, y uno de estos días, todo esto que te digo, va a hacer mella en ti. Llegará un momento en el que vas a decir: “¡anda! ¡Puedo hacer cambios! ¡Puedo cambiar todo y cualquier cosa que quiera cambiar! No estoy a merced de los dictados de nadie”. Porque verdaderamente no hay nadie separado de ti.

“Y si yo estoy haciendo todas estas reglas y regulaciones y diciendo lo débil que soy y cómo estas limitaciones me tienen que afectar, me he salido de la vía de recordar quién soy; no sólo me he olvidado de quién soy sino también de qué es lo que soy”.

Te digo de todo corazón que en esta vida sin embargo vas a conocer quién y qué eres. Lo sabrás en esta encarnación.

Despierta y date cuenta de que tú eres tu propio maestro. Despierta y date cuenta de que tú eres tu propio Cristo, la Unidad Crística, con el Poder para convertir todo en Amor. Así de poderoso eres.

Si quieres amor, yo te lo doy. Es tuyo libremente. Si quieres riqueza, yo te la doy. Si quieres muchos años para disfrutar de esta vida, yo te los doy. La única condición para recibir lo que pides es tu aceptación. Si quieres un mundo mejor, yo te lo doy, porque no hay separación. Cualquier cosa que reconozcas y valores en tu mundo, proviene de ti.

“Ya, pero esto es difícil de imaginar. ¿Tú quieres decir acaso que yo estoy creando todas estas guerras que salen en las noticias? ¿Quieres decir que yo estoy creando todos esos problemas? ¿Quieres decir que yo soy quien estoy creando a los tipos malos? ¿Por qué querría yo hacer algo así? No, Jeshua, ¡eso sí que no! yo no estoy haciendo eso.”

Sí, lo haces porque te gusta jugar con el drama. Te gusta el subidón de adrenalina, te gusta el reto y has desarrollado una creencia en la separación que dice que puede existir otro que no eres tú, que puede existir algo que no sea bueno, pero ahora estás pidiendo a gritos – yo te estoy escuchando – un mundo mejor.

Permítete salir del cuerpo, elevarte por encima de él e imaginar cómo sería para ti un mundo mejor, y ten la certeza de que, cuando vuelvas a tu cuerpo, el mundo habrá cambiado, porque tú habrás cambiado.

Si te agarras a las viejas formas de pensar es porque el ego separado no te permite conocer la Unidad, la Totalidad, el poder de Cristo dentro de ti. Te lo voy a decir muy claro: es solamente el ego separado que quiere mantenerte ocupado para que no regreses a la consciencia crística.

Permítete a ti mismo ascender hacia el Yo Soy. Esto no te quitará que sigas sabiendo qué está pasando a tu alrededor, seguirás siendo consciente del mundo y de lo que ocurre en tu entorno, pero tendrás una perspectiva diferente, un punto de vista diferente de todo lo que está ocurriendo y entenderás por qué las cosas que has percibido que estaban sucediendo las has percibido.

Parte del viaje, parte de la exquisita creatividad de la extensión, de la unidad divina – no te llamaré Niño porque esto implica separación – es conocer lo grande que eres; no grande en el sentido de la adulación del mundo, sino grande como la extensión de la unidad divina del Principio creativo; así de grande eres. Nadie, durante muchísimo tiempo, te lo ha dicho, pero yo te lo digo porque es verdad: eres poderoso. Eres Todo. Cualquier cosa que imagines está dentro de ti, el reino de los Cielos está dentro de ti y lo mismo ocurre con el reino del infierno.

Además, no hay juicio. Si quieres permanecer en el lugar donde ves el drama, donde ves el reto, no hay juicios sobre cuánto tiempo o, durante cuántas vidas quieres seguir rodando con el mismo guión. No hay juicio. Pero si quieres cambiar – y yo sé que tú estás pidiendo a gritos, al menos algunos pequeños cambios – puedes hacerlo.

Yo estaré contigo. Yo añadiré mi poder, que es igual que el tuyo, al tuyo. Y juntos – ya que tal como tú lo entiendes, aún crees que existe separación entre tú y yo – somos poderosos. Y entonces, llegarás a conocer que yo no estoy fuera de ti.

“Oh Dios mío, ¿quieres decir que al Ser que yo estaba adorando y que me ha estado hablando por unos buenos 2000 años de una manera u otra está dentro de mí?”

Sí, vivo dentro de ti. Haz un lugar amoroso para mí. Rodéame con tus brazos, dentro de ti. Lo que acabas de hacer es abrazarte a ti mismo. ¡Estupendo! Continúa, abrázame ¡Gracias!  Se siente como algo amable, algo bueno. En cualquier momento que quieras ser abrazado, me puedes abrazar a mí, lo puedes hacer, y si no tuvieras brazos, ya que hay algunos que no los tienen – imagínalo.

Por eso construisteis dentro de esta realidad el regalo de la imaginación, para que puedas salir fuera de esta realidad de vez en cuando e imaginar cómo se sentiría vivir una clase de vida diferente.

Nunca te he abandonado. Si somos Uno – te aseguro que lo somos – y si yo estoy siempre contigo, no puedo abandonarte. Si tú desciendes a las profundidades del infierno – cuando luchas y te desesperas, lloras y gritas – allí estoy yo contigo.

 Si asciendes al Cielo, y sientes como que realmente “lo has conseguido” – “lo he conseguido; lo sé ahora, lo estoy sintiendo” – Yo estoy ahí también contigo, siempre estoy contigo. Nunca te he abandonado.

Así que cuando estés listo para cambiar algo en tu mundo, algo de tu realidad, una de las primeras cosas de la que puedes desprenderte de una  patada es de este sentimiento de abandono, de estar separado. Dale una buena patada para que no vuelva jamás. Yo no puedo – no podría – abandonarte nunca. No puedo dejarte. Estamos hechos de lo mismo. Compartimos la misma Divinidad, así que siempre camino a tu lado.

Juega con ser el Testigo. Disfruta en tu imaginación con la experiencia de salir fuera del cuerpo. Observa cómo se ve todo desde arriba. Vive como se siente el estar ahí arriba. Tu cuerpo no morirá. No tienes que preocuparte por eso, “sí, si voy demasiado lejos, el cordón de plata se romperá y perderé mi cuerpo y los que se queden aquí se harán cargo de él y lo enterrarán en algún lugar y ya nunca lo volveré a encontrar.”

No, eso no va a suceder. Permítete jugar en tu imaginación con la experiencia de salir del cuerpo, con el conocimiento de que eres más que el cuerpo. Permítete sentir el poder y la paz del Testigo y tener la certeza de que  Yo Estoy Contigo siempre.

Que así sea.

- Jeshua ben Joseph (Jesús)
En expresión atraves de Judith

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